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“Los kirchneristas críticos están muy solos. A los kirchneristas no les interesa su crítica, a los críticos no nos interesa su kirchnerismo” (@cosovschi)

Con la colaboración de Patricio Goldstein (@apolinerr)

Difícil situación la del kirchnerismo crítico. Un espacio del arco político de pretensiones protagónicas pero irrelevante en la distribución de fuerzas. La experiencia histórica del FpV muestra distintas variantes de este fenómeno: la transversalidad en 2003, la Concertación Plural en 2007 y figuras y organizaciones tan distintas como Martín Sabbatella y el Movimiento Evita. La interacción de estos actores con el oficialismo se ve signada por la incompatibilidad de sus aspiraciones con su peso en la dinámica política realmente existente. Al problematizar su rol en el panorama actual se advierten entonces distintos interrogantes. ¿Es el kirchnerismo crítico sustancialmente distintivo ante el discurso cristinista? ¿Existe la posibilidad de entablar una relación crítica desde la orgánica oficial?

Para el kirchnerismo post 2009, el grado de lealtad es la referencia a tomar a la hora de configurar el marco de alianzas y la asignación de los roles de conducción. En un proceso de radicalización discursiva, la construcción de un relato sobredimensionadamente épico se presenta como un escollo para la potencialidad de espacios más heterogéneos dentro del FpV. La crítica contradice a un esquema que demanda adhesión y disciplina a los sectores que no se adaptan a su lógica. La conformación de UyO camina en esta dirección. Detrás de la voluntad de centralizar los espacios militantes del oficialismo se percibe una intención de homogeneizar un discurso que viene a marginar toda posibilidad de crítica dentro del armado.

Es ahí cuando encontramos una paradoja dentro de la matriz militante oficial. El vuelco de una gran cantidad de jóvenes a la actividad política, que difícilmente pueda ser considerado un mérito irrelevante, es a su vez acompañado por un encuadradamiento político deficiente. La oferta de organizaciones en el armado de UyO dista de ser una herramienta de formación de cuadros políticos y dirigente y más bien se asemeja al soporte territorial del cristinismo más puro. Son escasos los espacios que ofrecen la posibilidad de conciliar organicidad con un genuino espíritu crítico. Con una perspectiva vacua de la actividad militante, el FpV ve a su organización más genuina como un sostén territorial, una herramienta para nuclear sectores ideologizados y voluntaristas de la sociedad civil que no necesita potenciar un real desarrollo de contenido político. La crítica es excluida de la concepción militante de un oficialismo cada vez más radicalizado y marginal.

Ante este panorama, los espacios de pretensiones más autónomas entran en una contradicción. Han tenido que resignar sus divergencias para poder ser parte de la coalición gobernante. También han perdido independencia en la iniciativa política al aceptar la conducción de La Cámpora, actor designado por la presidenta como el director de la militancia cristinista. De esta manera, espacios como Nuevo Encuentro o el Movimiento Evita se ven contenidos y limitados por la conformación de UyO. Deben adaptarse a las exigencias de un restrictivo comisariado ideológico. En los hechos, el kirchnerismo crítico es simplemente kirchnerismo. ¿Encontramos sustanciales diferencias entre Martín Sabbatella o Daniel Filmus? Si las hay, no son relevantes en el plano político, en el marco de un oficialismo que prioriza la cohesión del relato por sobre el desarrollo de un espacio político genuinamente plural. El kirchnerismo crítico es un no-lugar inocupable. Para poder hablar de “kirchnerismo crítico”, primero debe haber “kirchnerismo” y donde hay crítica, no lo hay.

Sin embargo, subsisten, dentro del FpV, figuras con un perfil distante al del cristinismo, por lo menos en la naturaleza de sus discursos. Es el caso de Daniel Scioli o de Martín Insaurralde. Figuras que, por ejemplo, marcan diferencias con el discurso oficial reconociendo inflación o inseguridad, hecho que sería sancionado dentro de la órbita de UyO. Cuesta pensar a estos dirigentes como el “kirchnerismo crítico”: a diferencia de éste, elaboran una identidad propia. No necesitan el guiño oficial para la supervivencia de su capital político, su anclaje territorial les otorga cierta autonomía. Sin tener que acoplarse a la rigidez del relato, evitan el profundo desgaste político de los últimos dos años y siguen de pie en el panorama electoral, manteniendo un rol protagónico. Su brecha con el discurso oficial no les resulta un impedimento para seguir siendo actores relevantes del FpV. Podemos pensarlos como el kirchnerismo crítico realmente existente, como el kirchnerismo distante.

En un momento en el cual la fidelidad y la obsecuencia son el eje del dispositivo oficial, las figuras que han logrado sobreponerse a este esquema fueron aquellas que lograron sostener su relevancia en el arco político más allá de la aprobación presidencial. Su territorialidad y una relativa autonomía les permiten pensarse más allá de 2015. No es el caso del kirchnerismo crítico, cuya suerte quedará atada al devenir de un cristinismo desgastado.

 

La nota fue publicada en el diario “Hoy Día Córdoba” en su edición del martes 6 de agosto del 2013, pueden ver la edición digital haciendo click aquí.

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5 thoughts on “

  1. ezequielmeler dice:

    Hay un relegamiento muy notable de UyO, tal vez como resultado de la crisis de La Cámpora, tal vez por el hecho de que, de todos sus candidatos, el único que sigue en la cancha es Daniel Filmus, con la chance de renovar la banca. Y es, casualmente, el más autónomo. Rossi salió, a Sabbatella lo mataron con el AFSCA, etc,

    Igual no me queda claro si ese espacio debería ser incluido en una reflexión sobre kirchnerismo crítico. Todos podemos ser críticos puertas adentro, pero… ¿UyO? Sospecho que la inclusión revela el problema: lo que se dice del kirchnerismo crítico es lo que se piensa del kirchnerismo en general, porque uno no existe sin el otro, y porque ambos asumen características muy similares.

    Por un lado, es cierto, hay un angostamiento discursivo desde 2010 para todo lo que no sea la veneración del proyecto que inició Kirchner en 2003, al que debemos darle continuidad, volver irreversible, etc., etc., erc. En ese marco, el que se pare afuera del círculo interior no recibe nada. Ni atención mediática, ni nada. Y a la oposición no le interesa tampoco. No es visible, como fenómeno.

    Por otra parte, un actor político se define por sus acciones. Dicho de modo menos ampuloso, por su capacidad de incidir en la agenda. ¿Inciden en la agenda? ¿Tienen llegada? Ellos dirán que los proyectos de avanzada del kirchnerismo llevan su marca intelectual, algo así como la Gran Alfredo Palacios frente al peronismo. En rigor, los proyectos de avanzada del kirchnerismo, al igual que los otros, salen cuando es necesario patear el tablero por razones circunstanciales de corto plazo, El poder kirchnerista no necesita ni agenda ni conciencia moral, ergo, no necesita kirchnerismo crítico.

    Y la perla, claro: todo lo que el kirchnerismo supo construir en estos años quedará en unos treinta meses en manos de tipos como Scioli, Massa, Urribarri, Capitanich. Es una papa caliente, no es un mundo feliz. Que tengas que delegar el poder en los gobernadores -peor aún si gana Massa- es la confesión de que, en el fondo, siempre descansaste sobre un polo de respaldo que te daba sustentabilidad, y que nunca pensaste o supiste reemplazar. Hace tiempo, un conocido de twitter me decía que ellos, el EDE, estaban para incidir en la interna kirchnerista de modo que en 2015 CFK tuviera fuerza y opciones frente a Scioli. Ahora, ella se refugió en Scioli frente a Massa. En fin.

    Abrazo a los autores

  2. Ezequiel,

    Sobre UyO, coincido. Fue la herramienta que mermó toda posibilidad de potenciar un “kirchnerismo crítico” dentro de la militancia oficialista. Nos referimos a ese espacio como el que acopló a organizaciones como el EDE o el Evita dejándolos sin mucho margen de accion. Los convirtieron en “kirchnerismo”, así, a secas, privándolos de toda autonomía.

    Diría que ni siquiera caen en un efecto Alfredo Palacios. La autoría intelectual de los proyectos más interesantes del FpV es muy diversa, incluyendo a figuras opositoras a veces. El “kirchnerismo crítico” es simplemente un espacio estético por el perfil de sus figuras y organizaciones y testimonial en lo realmente existente.

    Con un discurso tan severo y uniforme, difícil pensar que alguien logre o haya logrado ocupar ese lugar dentro del oficialismo.

    ¡Saludos!

  3. El Flaco Pereyra dice:

    Tengo que hacer una confesion al leer este articulo:se me revolvieron las tripas.En general esta muy bien en cuanto a analisis factico pero parte de un presupuesto que no se sostiene mas que en el mero prejuicio de quien lo enuncia(sea el autor o Cosovschi):el criticismo como un valor en si mismo.Ni siquiera distingue si hay matices o no,juega con la dualidad “o critico o dogmatico” que es una dicotomia a mi entender esteril,por lo menos planteada en terminos tajantes en los cuales se despliega en el texto es absolutamente inocua.Tension entre dogmatismo/criticismo que incluso,puede variar de intensidad en el tiempo(por lo cual seria mejor tomarlo al modo weberiano de tipos ideales).

    Respecto de que UyO asi como la Campora son lugares de pasaje y no de formacion de cuadros no queda mas que dar la derecha a semejante afirmacion:tristemente la cuestion no pasa por ser critico o no ser critico sino de cuadros que tengan la posibilidad de hacerse cargo(ponerse la mochila al hombro)de lo que es la politica y eso solo se logra mediante discusion politica,discusion en la que los referentes emergen no por una especie de “voluntad de criticar” sino por una tension mas simple sencilla y pacata:la voluntad de hacer politica desde los ideales que se tienen como faro.De que hay un aplanamiento del discurso kirchnerista puede ser simplemente cierto en el sentido de que no hay ejes movilizadores de discusion como marcaron los primeros tiempos de disputa fuerte(post 2008) que movilizaban a la sociedad y no era necesario,quizas,esa especie de cierre inmunitario refugiandose en la identidad que puede imprimir un discurso.Y,por ultimo,seria bueno que en el articulo todo estuviera contenido no solo el kirchnerismo como bloque homogeneo respecto de si mismo en el analisis sino de su otro que es el antikirchnerismo(y su otro-otro que esta signado por el bloque que,mas o menos,le chupa un huevo la politica) que en sus oposiciones conforman su identidad y que tomando el analisis como si no existieran o fueran menores lo vuelve abstracto.

    El movimiento,por dentro,tiene una pluralidad de figuras de distinto signo ideologico:de vuelta poniendo el ojo en la dicotomia critico/dogmatico se vuelve insuficiente porque no puede interpretar que muchos quienes juegan dentro del proyecto lo hacen no por ser serviles o criticos sino,meramente,como escalon para poder “hacer la suya” desde el poder que logran EN el kirchnerismo,otra vez habria que simplificar a los protagonistas a los parametros simples de :que desea hacer(respecto de su ideologia e intereses)y su capacidad de hacerlo.

    En otro ambito de cosas la inflacion y la inseguridad se empezaron a reconocer porque simplemente ni siquiera un kirchnerista puede negar esos problemas:el tiempo hizo que permearan mas o menos segun el dirigente que los tomara como bandera,lo cual connota un fallo en la comunicacion del kirchnerismo.

    El problema principal no es el kirchnerismo critico/dogmatico sino,mas bien,que alguien logre obtener el reconocimiento simbolico de proseguir con las banderas del kirchnerismo por centro izquierda(que es el signo ideologico del cristinismo) que sepa remontar los problemas economicos que posee el modelo como está;y no delegar una salida por derecha que,casi indefectiblemente,sera neoliberal.Lo cual,a todas luces,seria un retroceso terrible(mucho mas que simplemente persistir en este modelo que como esta esta plagado de problemas).

    Saludos.

  4. Pingback: El kirchnerismo crítico como un no lugar | El blog de Abel

  5. Pingback: 2013 | Hedonismo de clase

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